De apuntar maneras a dar de pleno en la diana - Revista de moda on-line

De apuntar maneras a dar de pleno en la diana

El ganador del Concurso Who´s on the Next, Juan Vidal, ha dado un golpe en la pasarela… y menudo golpe. El Domingo, cuando se cumplían apenas las once de la mañana empezaba el soliloquio, poco a poco los que corrían una mayor fortuna iban siendo conscientes; el recién estrenado en la MBFW se llevaría el triunfo.

La que suscribe no gozó de tanta suerte, después de haber estado ensayando durante toda una noche las caras de pena que me valdrían para poder colarme en su desfile, no sirvieron de nada, no cuajó, entre el cibelespacio, donde yo me encontraba y el interior de su show parecía haber toda una oquedad, tuve que conformarme con escuchar con la oreja pegada a la puerta solo el sonido, en mi cabeza jugaba a imaginar que sucedería, que sería lo que Vidal nos transmitiría con su colección Diana y las bestias. Yo ya lo había visto en la Valencia Fashion Week, hace dos años, había podido experimentar que se siente teniendo delante sus obras maestras en movimiento, sin embargo esa es otra historia.

Volviendo a la Mercedes Benz Fashion Week, y viendo perdido todo ápice de esperanza corrí hasta la pantalla y allí lo vi, no era lo mismo que haber sentido el directo pero algo era algo. El corazón me latía cada vez más deprisa, ¿qué era aquello? Pues aquello era una visión en mi retina a cámara lenta, algo insuperable, calificado bajo mi criterio como implacable y rotundo.

Las modelos dejaban a su paso reflexiones sensacionales, una mujer entre bestias, presa de la caza pero valiente, fuerte, soberbia y capaz de todo. Nos deleitó con el color, rojos y naranjas incandescentes perfectamente dotados de Invierno, gracias al uso de matices lustrosos, la combinación de tonos suprema,  morados con granates que acompañan a naranjas tanto amargos como luminosos, da igual, todo vale, él lo hace valer. Luego el negro, que con un talento exquisito Vidal consiguió que en mi mente se tornara colorido. El ingenioso diseñador que abandona el carácter nobel para dar paso a su versión más madura nos deja siluetas muy bien estructuradas, cargadas de pureza, cortes perfectos, limpios, piezas fabulosas algunas adheridas al cuerpo y otras de carácter oversize, elegancia y sutileza a partes iguales.

Los estampados parecen reflejar los carices del amanecer, hora propicia para salir a cazar, el rojo de la sangre, el marrón de la tierra, sin duda alguna una colección nada veleidosa, que no responde al capricho ni al antojo, perfectamente estudiada y trabajada, nacida para ganar. De los tejidos destacar el generoso uso de pieles, el visón, zorro y pitón otorgan y confieren sofisticación.

Pero la mayor parte de culpa del que ha sido el mejor de los desenlaces para el diseñador la cumple la sombrerería, las cabezas de las modelos fueron, sin duda, las grandes protagonistas, en ellas se proclamaba la cuminación de la victoria, las plumas de colores auguraban que la cacería había sido fructuosa. Desde la cima, a todo color y con fabulosa pericia accesorizaban los sombreros a todo un cúmulo de prendas dotadas de ingenio.

En definitiva, una colección que deja incurso al de Elda en un proceso de asimilación que le llevará su tiempo, y que a su vez nos plantea si algo tan sublime es susceptible de mejora. Asimismo lo que es incontestable es que la joven promesa ha pasado de apuntar maneras a dar de lleno en la «Diana», y ha escrito con su hazaña un capítulo importantísimo que pasará sin titubeos a los anales de la historia de la moda.

Fotos de Vogue.com

Elena Salinas para Atelier Alicante

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